Garabato Studio

Arte gratis?

Amigos de Garabato, hoy les traemos un poco de relfexión acerca del mundo del comic. (advertencia… post largo)

En nuestra naciente carrera como artistas profesionales, hemos visto que un tema de constante polemica entre fans y autores es el asunto de cobrar por sketches. Como fans, hemos sentido la frustración de querer algun boceto o dedicatoria y tener que aguantarnos por razones de presupuesto. Como artista, nos queda perfectamente claro que si regalamos nuesto trabajo, así sea un sketch rápido, fomentamos una cultura ya muy arraigada de menosprecio al trabajo artisitico (lo mas ironico de ese menosprecio es que lo generamos en quienes se supone deberian ser nuestros mas leales amigos, los lectores).
Recientemente en España el artista Salvador Larroca (Marvel) ha protagonizado una polémica al exigir un pago por su asistencia a un evento de comics o firma de autógrafos. Carlos Pacheco, otro gran autor español con mas de dos decadas de carrera en Marvel, DC y otras empresas de altos vuelos, se dio a la tarea de dar su opinión acerca de esta situación. Les compartimos su post porque sus relfexiones desde el lado de los artistas nos parecen muy acertadas. Aunque él se refiera al mercado europeo y americano, creemos que la relfexion aplica tambien para el contexto mexicano.
Food for thought.

Los dibujos gratis en las convenciones europeas nunca fueron gratis.
Por Carlos Pacheco

Cuando un autor del mercado francobelga, italiano o español, realizaba un dibujo dedicado (un boceto muy rápido a elección del autor y una firma dedicada, o no) sobre una de las guardas de sus libros publicados, estaba agradeciéndole al aficionado, que se lo llevaba a la mesa del salon en cuestión, el hecho de haber comprado ese album con el consiguiente beneficio para el autor que recibía los royalties correspondientes. Era un transacción económica, la presencia de un autor en un salon del comic, y que realizase esas dedicatorias, hacía que en ese lugar se vendiesen más álbumes con el consiguiente beneficio económico para el autor en cuestión. No eran dibujos gratis, el autor promocionaba su obra por lo que le interesaba asistir a cuantos mas salones pudiese. La organización se beneficiaba de su presencia y el del publico que asistía a tal evento arrastrado por el reclamo de su nombre y el de otros.

Lo mismo ocurría con las dedicatorias realizadas en librerías.

En el mercado yankee del superhéroe la situación es radicalmente distinta. Los autores no cobraban royalties hasta hace relativamente muy poco tiempo, y esos royalties no llegan a la altura de los europeos ni por asomo, dado que no son los dueños de la propiedad intelectual de la obra. Los salones de allí inventaron el ARTIST ALLEY con la intención de que el autor QUISIERA participar en un evento al que no tenia ningún motivo para asistir salvo si necesitaba un baño de masas.

El autor paga la estructura, mesa, silla y presencia de fans, atraídos por el evento que contaba no sólo con su nombre, sino con DOCENAS de autores, paga su viaje, su estancia, comida y gastos porque va a trabajar, a cobrar a los fans dibujos hechos exclusivamente para ellos, encargos en los que el lector pide lo que desea y el autor cobra lo que le viene en gana, y si se llega a un acuerdo todos salen beneficiados. Si la convención INVITA al autor le cubre los gastos de desplazamiento, hotel y le regala la mesa del Artist Alley. En ocasiones, adquiere el compromiso de realizar firmas gratis durante un par de horas, distribuidas en un par de días, en un lugar específico de la organización, nunca en el Artist Alley. Allí manda el autor, es SU lugar, vende lo que quiera y dibuja lo que quiere, es su sitio DE TRABAJO.

Ese es el motivo por el que puedes encontrar conviviendo a autores amateurs con profesionales de toda la vida y con ladrones que roban dibujos de otros haciéndolos pasar por suyos.

Con el tiempo, en estas convenciones, la especialización ha llegado a crear lugares mas caros que otros, lugares donde el autor esta aislado de los demás, ocupando el equivalente a dos o tres mesas del Artist Alley, porque considera que le compensa económicamente ese desembolso previo de dinero.

La llegada de autores europeos al mercado americano crea una distorsión en Europa, que no en los USA. Marvel NO PAGA royalties por las ventas de su obra publicada en otros países, eso quiere decir que un autor español puede firmar cientos de tebeos de Panini en cualquier lugar de España, y A DIFERENCIA de los autores europeos que trabajan para Europa, no va a ver ni un centimo de euro de beneficio por ello, y encima los fans asisten a pedir dibujos dedicados, como se hace con los autores europeos que trabajan para europa, pero a la manera yankee, es decir como si fuesen comisiones, el lector pide que quiere que le dibuje: cuerpo entero, tinta, color y si es posible los X-Men luchando contra los Titanes y los Vengadores mirando.

Los autores aceptamos esa barbaridad, quizás porque no asumíamos que lo era, porque no queríamos comportarnos de manera distinta a la de nuestros colegas de europa, o porque nos sentíamos muy cercanos a los fans que tenían nuestra misma edad cuando empezamos. El caso es que ayudamos a crear una situación injusta, mea culpa, pero eso no significa que no tenga que cambiar.

En los últimos dos años las convenciones de nuestro país han creado distintos Artist Alleys, que no funcionan realmente. Son lugares donde encuentras más autores amateurs que profesionales y para que funcionen realmente a la manera americana el lector necesita saber que allí va a encontrar al grueso de la profesión, por lo que irá con dinero para gastar, y los profesionales deben tener constancia clara de que allí va a existir una cantidad de público con dinero suficiente y deseando gastarlo como para querer emplear su dinero en una mesa, pagar su viaje, su hotel, sus comidas, etc, fuera de casa. Es necesario que la convención regale a sus invitados una mesa gratis en ese pasillo de los artistas para que pueda trabajar el tiempo que desee y que se beneficie de lo que su requerida presencia aporte al evento. Mientras todo esto no funcione de esa manera, me parece muy razonable que los autores exijan, exijamos, un caché por asistir a un evento que va a beneficiarse de su, nuestra, presencia.

Salvador Larroca le ha puesto el cascabel al gato. Bien por él.

Parte 2:

No todo el mundo esta de acuerdo con lo que es justo. Es más, ni siquiera consideran justo a lo justo.

Entiendo que haya aficionados que piensen que tienen derecho a que se les de lo que quieran gratis, que piensen que ese es un momento”mágico”. Pero los autores no comen con la “magia”, eso, por más que cueste de entender a algunos, es trabajo, cuando un artista tiene que coger sus instrumentos y realizar algo para alguien eso es trabajar, es decir aplicar un esfuerzo, físico o intelectual y la medida de ese esfuerzo la decide el artista, nadie más puede hacerlo y da igual que esté sentado en su mesa de trabajo o en la mesa de una convención. Nadie es nadie para OBLIGAR a otro a que tenga que aceptar sus condiciones. Me parece muy bien que haya quien esté en contra de que haya autores que quieran cobrar por lo que hacen,, pero me parece insostenible y ridículo.. Quienes no entiendan eso lo tienen fácil, sólo tienen que ponerse en la cola de quienes quieran hacerlos gratis.

Repito, cuando un autor cobra por un dibujo tiene a un cliente que tiene derecho a exigirle, a quedar a gusto. Si un dibujo es gratis, es gratis y si no le gusta a quien lo recibe puede tirarlo a la papelera. ¿Tan difícil es de entender?

Realmente no creo que lo sea de la misma manera que yo también entiendo que por esto se moleste quien colecciona dibujos gratis en convenciones hechos a discreción del aficionado: hazme un lobezno de cuerpo entero con las garras fuera y cara de cabreado…y a color!.

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